El impulso del teletrabajo obliga a equipar los hogares con mobiliario ergonómico

sillas ergonomicas

2020 está siendo el año más atípico del siglo XXI. La pandemia del coronavirus ha impulsado cambios obligados en todos los ámbitos de nuestro día a día, especialmente en el trabajo. Millones de personas han pasado de acudir cada día a su puesto de trabajo a ejercer esas mismas funciones desde casa, teletrabajando.

El teletrabajo es una modalidad profesional que ya venía creciendo en los últimos años. Es una medida que, bien implantada, puede generar importantes beneficios tanto para los empleados como para las propias empresas. Conciliación laboral y familiar, ahorro de tiempo y gastos en transporte, más sostenibilidad y mayor productividad son los beneficios que se asocian al teletrabajo, pero esto solo ocurre en caso de que esté bien diseñada esta movilidad.

Para conseguir todas estas ventajas que tanto se ponen sobre el tablero es necesario que exista una buena comunicación entre empleados y la empresa, que la conexión a internet sea potente y, sobre todo, que los empleados dispongan de suficientes medios para trabajar de manera productiva. Y es aquí donde entra en juego la ergonomía, un mobiliario bien adaptado para trabajar de manera cómoda.

Sillas ergonómicas y mobiliario amplio y cómodo

A priori, trabajar desde casa parece algo muy ilusionante porque evita tener que desplazarse hasta la oficina, con todo lo que eso conlleva: pérdida de tiempo, gasto de combustible, atascos… Sin embargo, con el teletrabajo no es oro todo lo que reluce. Para emplearse de manera productiva en casa es importante equipar bien el domicilio, y no solo con medios tecnológicos, sino también con mobiliario de calidad, como sillas de oficina, escritorio, fuentes de iluminación.

La silla para trabajo debe ser ergonómica, esto es, ajustada a la medida de cada persona, que esté adaptada a la casuística de cada trabajador: altura, dimensiones, peso… Estas sillas tienen la capacidad de regularse y proporcionan confort y bienestar.

La ergonomía es una disciplina estudiada desde hace décadas y su objetivo es adaptar materiales y equipamientos a la forma del cuerpo humano. En el caso de las sillas de este tipo, estas impiden que el cuerpo adopte posturas inadecuadas que acaban mermando la salud física y mental.

Debemos tener en cuenta que un trabajador pasa sentado muchas horas diarias, frente a un ordenador o una centralita, y mantener una postura inadecuada durante tanto tiempo puede generar problemas importantes de salud: principalmente dolores musculares en la espalda. Estos problemas físicos acaban mermando también la productividad de los empleados.

¿Qué define a las sillas ergonómicas?

Las sillas ergonómicas son aquellas que están diseñadas para ofrecer un asiento y un respaldo cómodo a quienes se sientan en ellas. Sus características incluyen asiento regulable, respaldo cómodo, acolchado, posabrazos, mejora de la movilidad y más elementos destinados a favorecer una buena postura del cuerpo.

No obstante, usar una silla ergonómica no implica no sufrir ningún problema muscular o de cansancio corporal, porque para que este elemento ejerza bien su función es importante mantener una buena postura.

Los expertos señalan que combinando mobiliario ergonómico con una buena postura y unos hábitos de trabajo correctos se pueden evitar factores de riesgo durante la jornada laboral. La postura correcta es aquella en la que la espalda se mantiene totalmente erguida, apoyada en el respado y manteniendo un ángulo de 90º con respecto a los muslos. Las piernas deben permanecer flexionadas en un ángulo de 90º y con los pies apoyados sobre el suelo o sobre un pequeño reposapiés.

¿Cómo conseguir una oficina cómoda en casa?

Son de sobra conocidas las ventajas asociadas a trabajar desde casa, sin necesidad de desplazarse, pero como venimos contando, esto solo se consigue si se dispone de un espacio en la vivienda especialmente habilitado para ello.

Esta estancia debe, en primer lugar, estar bien ventilada e iluminada, tener una temperatura agradable y, por supuesto, estar bien equipada. La silla de oficina es un elemento central, como también lo es el escritorio, que debe estar conformado por una mesa firme con espacio suficiente para no sentirse acorralado.

El ordenador, o mejor dicho la pantalla, debe situarse a la altura de los ojos, y estar distanciada de maneraprudente, ni muy lejos ni excesivamente cerca. La iluminación es importante, ya no tanto la iluminación natural, que es la que debe primar, sino las fuentes de luz focalizadas. Un flexo de oficina es aconsejable, siempre y cuando no se dirija directamente sobre la pantalla o sobre los ojos.

Por último, no debemos dejar de lado el descanso. En la oficina pasamos muchas horas al día pero si lo que queremos es primar la productividad, debemos hacer pausas cada cierto tiempo, para desconectar momentáneamente del trabajo y recargar las pilas.

El teletrabajo ha llegado para quedarse, pero todavía hay mucho trabajo por hacer. No basta con proponer esta forma de emplearse, sino que hay que dotar a los espacios de los medios suficientes para ganar en productividad. La ergonomía juega un papel fundamental en este objetivo a alcanzar.

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