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10 Claves para perder grasa

perder peso de forma natural

Lo creas o no, a pesar de toda la información existente hoy acerca de cómo deshacerse de la grasa de forma eficaz y lograr un cuerpo imponente de músculos definidos, todavía pululan muchas creencias estúpidas que a pesar de todo se siguen creyendo.

He aquí 10 claves que te permitirán detectar esas falsas creencias y corregirlas para conseguir un cuerpo saludable y de autentico infarto.

Las estadísticas no mienten, en las sociedades avanzadas los índices de sobrepeso entre la población están alcanzando realmente niveles epidémicos y muy preocupantes. Lo irónico es que la solución es muy, pero que muy sencilla, basta con seguir una dieta equilibrada y practicar ejercicio físico regularmente. Sin embargo, a pesar de que la solución es tan simple, barata y fácil de aplicar, la gente sigue engordando y cada vez más.

Eso no sorprende demasiado en realidad, si partimos de la base que el problema que subyace en el fracaso de todos los que intentan deshacerse de la grasa es la falta de información fidedigna acerca de los nutrientes y de la alimentación en general.

Creen que se alimentan bien, cuando en realidad están consumiendo los alimentos equivocados y además o no hacen ejercicio o sobrevaloran el que hacen, pensando equivocadamente que están quemando muchas calorías, cuando no es así.

Las siguientes son, posiblemente, las 10 creencias más arraigadas y equivocadas.

Te damos las claves para descubrirlas y corregirlas.

Primera clave: Para adelgazar hay que comer poco

¿Es lógico, no? ¡Pues no!

Eso es lo que hace la mayoría antes del verano, cuando lo que se busca es perder algunos kilos antes de la temporada playera y funciona casi siempre, pero sólo durante un periodo muy breve. Si se prolonga en el tiempo o bien si lo que se busca es perder más peso, entonces esa medida se vuelve en contra y sus efectos serán los contrarios, porque además de no reducir más grasa, se pierde masa muscular.

La razón es que con la restricción alimenticia se activa en el cuerpo un mecanismo similar a un estado de emergencia, en el que el organismo pone en juego toda su eficacia para sobrevivir, porque percibe que con la reducción de alimento se haya ante un riesgo de supervivencia y aminorará el ritmo metabólico, con el objetivo de gastar menos calorías y preservar a ultranza las pocas que recibe.

Es cierto que durante los primeros días de la reducción de comidas, el cuerpo perderá peso, agua sobre todo, pero después empezará a economizar calorías a toda costa, almacenándolas en forma de grasa para asegurar la supervivencia y preferirá quemar tejido muscular para producir energía.

Y lo que es peor es que en cuanto se vuelva a comer un poco más, las reservas de tejido adiposo se dispararán y se engordará más que antes.

Acción: No reduzcas demasiado la cantidad de alimento, en su lugar limpia tu dieta de comida basura y del exceso de grasa y de azúcar.

Segunda clave: Los carbohidratos han de ser el elemento más abundante de la dieta

Durante muchos años, se creía que las dietas ricas en carbohidratos eran el no va más de los regímenes alimenticios, porque constituyen la mejor fuente de energía y no contienen grasa. Pero con la aparición de dietas cetogénicas como «la Zona» o la de “Atkins” se descubrió que la ingestión excesiva de glúcidos era en la mayoría de los casos la culpable de los aumentos de peso graso.

Es cierto que los carbohidratos son indispensables para ciertas funciones fisiológicas y como alimento para el cerebro (glucosa), pero las proteínas lo son tanto o más para la regeneración celular y la conservación de la masa muscular, dos factores cruciales para un metabolismo eficiente y un cuerpo musculoso.

Aunque es evidente que los carbohidratos no son grasas, sin embargo, es un hecho comprobado e incontestable que se convierten muy fácilmente en adiposidad si su consumo es excesivo, o se consumen los del tipo erróneo, como los simples, los feculentos y almidonados de alto índice glucémico.

Acción: Incorpora en tu dieta carbohidratos fibrosos (verduras, hortalizas, legumbres, ensaladas, etc) y evitarás la acumulación de grasa.

Tercera clave: Los carbohidratos son tus enemigos

Acabamos de ver que el exceso de hidratos de carbono en la dieta engorda y es un hecho contrastado, por eso actualmente se considera que los hidratos de carbono son en gran parte los culpables del problema de obesidad que sufre la población. Y tienen razón, pero no hay que irse a los extremos y sobre todo hay que matizar, porque ni todas las grasas son malas (en breve hablaremos de las grasas), ni todos los carbohidratos son iguales.

Se cree que los carbohidratos no son esenciales y por tanto se pueden reducir o incluso eliminar completamente de la dieta. Y eso es un error.

Aquellos que proponen un régimen alimenticio muy bajo en hidratos de carbono argumentan que con esa medida se puede evitar la producción de la hormona encargada de mover el azúcar y crear el tejido adiposo (insulina), y de esa forma mantenerse delgados y definidos. Sin embargo, los carbohidratos no son tu enemigo, todo lo contrario, además de suponer el combustible principal del organismo, son necesarios en muchas funciones, entre ellas para mantener activa la tiroides, que es una hormona que quema grasa y regula el metabolismo.

La clave no está en eliminar todos los hidratos de carbono, sino aquellos que realmente pueden producir un exceso de azúcar en sangre y por tanto generar adiposidad. Ten en cuenta que cualquier producto fabricado por el hombre ha perdido sus virtudes originales y posee un muy elevado índice glucémico, como el pan blanco, los bollos, cualquier producto de repostería y de pastelería, las bebidas refrescantes, la harina blanca, el arroz blanco, etcétera.

Por el contrario, los hidratos de carbono naturales, como el arroz y cereales integrales, las legumbres, las verduras y hortalizas, así como las ensaladas, poseen un alto nivel de fibra, además de muchos otros nutrientes, y se digieren lentamente sin producir una excesiva liberación hormonal.

Acción: Reducir los hidratos de carbono para perder peso es una buena idea, pero asegúrate de mantener tu dieta diaria del orden de 100 gramos de carbohidratos naturales, como mínimo, para que el metabolismo funcione correctamente y también perderás grasa con facilidad.

Cuarta clave: La grasa engorda

La idea arraigada de que la grasa engorda es errónea, porque hay grasas y grasas. Químicamente hablando, la molécula de grasa está compuesta por grupos y subgrupos de ácidos grasos, y aunque no voy a complicarte la vida con las diferencias químicas existentes entre éstas, basta saber que ciertas grasas son esenciales y saludables, es decir que el cuerpo necesita obligatoriamente ingerirlas con la dieta para poder llevar a cabo funciones vitales.

Se trata de los llamados ácidos grasos esenciales, en especial los omega 3, de los que existen numerosos estudios que han demostrado que entre las muchas funciones que ejercen se encuentran la regulación de la presión sanguínea, la inflamación, el control del metabolismo lípido, la reacción al estrés, la formación de hormonas esteroides y sexuales, la construcción de las membranas celulares, la actividad inmunológica, la función de los nervios y también la producción de energía.

Como ves es absolutamente imposible que nuestro cuerpo funcione bien sin grasa.

Y son éstas precisamente las fuentes de ácidos grasos esenciales que deberíamos incluir con moderación en la dieta, porque además de proporcionar una segunda fuente de energía (la primera la constituyen los hidratos de carbono), favorecen el buen funcionamiento del metabolismo y, paradójicamente, ayudan a eliminar el exceso de tejido graso corporal.

La idea de que la grasa engorda puede conducir a fobias que acaben en dietas exentas totalmente de grasas, lo cual puede acarrear consecuencias severas como malnutrición, desordenes alimenticios, fatiga crónica, impotencia, baja actividad inmune y lo más paradójico: aumento del peso graso.

Acción: Asegúrate de incluir en tu dieta fuentes de grasas saludables como los frutos secos, los aguacates, los pescados azules y los aceites vegetales y evita la comida rápida y la procesada, así como bollería y los embutidos.

Quinta clave: Mejor azúcar que grasa

En realidad es al revés, porque el azúcar provoca un desequilibrio en el nivel de glucosa en sangre y, en caso de abuso repetitivo, puede llegar a provocar la diabetes en los adultos.

Se supone que las grasas saturadas pueden causar, a la larga, enfermedades cardiovasculares, pero eso no siempre es verdad, porque, como hemos visto las monoinsaturadas son sanas y necesarias para el organismo, como las del aceite de lino, de oliva, o las aportadas por nueces, pescados azules, almendras y aguacates. Sin ellas, nuestra salud se quebrantaría, en cambio, no necesitamos el azúcar para nada.

Es necesario poner de relieve una vez más, que el organismo metaboliza, o transforma, todos los carbohidratos en glucosa (azúcar) para asimilarlos, sea su fuente la que sea, desde una verdura a un caramelo.

Pero mientras que las verduras y legumbres proporcionan vitaminas, fibra y antioxidantes y se digieren lentamente sin elevar el azúcar en sangre, la sucrosa y los productos ricos en fructosa o dextrosa no son indispensables para nuestras funciones fisiológicas; sólo sirven para disparar el nivel de azúcar sanguíneo y causar estragos en la salud.

Acción: Si en algún momento tienes que saltarte la dieta¡Más vale hacerlo con las grasas, que con los dulces!

Sexta clave: Comer de noche engorda

Se da por sentado que comer de noche engorda y en cierto sentido tiene su razonamiento, porque de noche el metabolismo se ralentiza y además nos volvemos perezosos en preparación del descanso nocturno; en consecuencia no gastamos energía y es fácil concluir que lo que comamos acabará siendo transformado en grasa. Esa es una verdad a medias.

En la práctica el que las calorías ingeridas de noche se transformen o no en grasa corporal depende de una serie de factores, entre los que destacan la ingestión total calórica en un periodo de 24 horas, el equilibrio hormonal y sobre todo la composición de esa comida nocturna.

Pero lo cierto es que durante la noche el cuerpo se recupera del desgaste diurno y se produce la reparación de los tejidos y el crecimiento. Y eso significa que necesita nutrientes, en especial proteínas.

Acción: Sobre todo, procura que esas comidas nocturnas no sean ricas en carbohidratos de alto índice glucémico (azúcares). Lo ideal es que contengan proteínas de digestión lenta con muy pocas grasas y pocos carbohidratos, tal y como una ensalada y una pechuga, o bien hazte un batido de proteína lenta o una crema proteica.

Séptima clave: No se puede digerir más de un alimento a la vez

Los humanos, al igual que algunos animales, somos omnívoros, es decir que comemos de todo. Tenemos un intestino de longitud media capaz de procesar todo tipo de alimentos.

Nuestro aparato digestivo está mucho más evolucionado que el de los animales, lo cual nos permite tolerar cualquier tipo de alimento. Las dietas que parten de la base de que no podemos comer más de uno a la vez, proteínas, carbohidratos o grasas, pecan de ignorancia.

El ser humano está construido de tal modo que es perfectamente capaz de tolerar una gran variedad de macronutrientes y alimentos al mismo tiempo. Sencillamente porque eso forma parte de nuestra evolución, la prueba es que prácticamente no existe ningún alimento que únicamente proporcione un único nutriente.

Acción: Procura consumir alimentos saludables, naturales y equilibrados y olvida esas monodietas de algunos ‘iluminados’ porque son ineficaces y peligrosas.

Octava clave: El cuerpo sólo puede asimilar una cierta cantidad de proteína y calorías

Volviendo a nuestros orígenes, hemos evolucionado alimentándonos en función de las disponibilidades, es decir que los humanos primitivos pasaban de darse un gran festín cuando cazaban una presa, a ayunar durante días cuando no encontraban alimento. Eso significa sencillamente que si no fuésemos capaces de asimilar una gran cantidad de alimento de una vez, no habríamos sobrevivido. Te sorprenderías al saber la gran cantidad de alimento que podemos absorber de una sola vez, así que aquellos que piensan que pueden darse un atracón de comida, porque a fin de cuentas el cuerpo no va a poder asimilarla se equivocan y lógicamente acaban gordos.

Precisamente por ese mecanismo de supervivencia que hemos heredado del pasado, si comes una gran cantidad de alimento de una vez, el cuerpo almacenará en tejido adiposo una buena parte de ese festín, como reserva ante una posible futura hambruna.

Acción: Justamente por eso, es preferible comer con frecuencia y regularidad, cada tres horas o menos, pero en pequeñas cantidades, porque de esa forma el cuerpo percibe que obtiene alimento constantemente y no tiene necesidad de guardar nada y así no acumulará grasa.

Novena clave: Mientras se coma con moderación, se puede comer de todo

Es ridículo que tanta gente crea semejante disparate, pero claro es que lo hace porque les conviene creerlo. Basándose en ese principio la gente se permite comer un poco de su pastel favorito o de pizza, beber un poco de alcohol, picar alimentos prohibidos aquí y allí, con el convencimiento de que como en cada caso es una pequeña cantidad, eso no va a incrementar su peso graso. Craso error.

El mayor problema con este enfoque es que no se dan cuenta de los ‘muchos pocos’ que acaban realizando y eso da al traste cualquier dieta. Además, eso constituye otro problema de orden psicológico: la insatisfacción.

Es decir, aquellos que sienten debilidad por el chocolate o por la pizza, o cualquier otro alimento que no debe formar parte de su dieta, no ven satisfecha su debilidad comiendo sólo un poco, y de esa forma lo consumen con frecuencia y cada vez más casi sin darse cuenta y eso destruye cualquier posibilidad de éxito en la dieta.

Acción: Por eso los culturistas y otros entusiastas del fitness siguen una alimentación limpia toda la semana y se permiten una comida trampa durante el fin de semana, dónde pueden darse una buena satisfacción consumiendo una porción generosa de su alimento prohibido favorito.

Décima clave: Los suplementos para perder grasa no sirven para nada

Que no todos los suplementos existentes en el mercado para acelerar la pérdida de grasa corporal son eficaces es evidente. Y eso es así porque los mecanismos por los que el cuerpo quema el tejido adiposo son múltiples, de manera que si se intenta abordarlo por un enfoque único, lo lógico es el fracaso más absoluto.

Para solucionar un problema, primero hay que entender cuál es su origen y en este caso se trata de comprender cómo se forma y cómo se degrada la grasa. Sólo una vez entendido el proceso, se puede ir a la raíz del problema.

Los orígenes del excesivo acopio de grasa pueden ser alguno o varios de los siguientes supuestos:

  • *Ingestión excesiva de calorías.
  • *Muy poco gasto de energía.
  • *Ritmo metabólico lento.
  • *Aumento de los niveles de azúcar en sangre y la consiguiente producción hormonal por el páncreas.
  • *Dieta con demasiada presencia de carbohidratos.

Y las medidas que pueden contrarrestar cada uno de esos procesos son:

  • *Moderar la ingestión calórica por la dieta, por ejemplo reduciendo los alimentos grasos e hipercalóricos del menú.
  • *Incrementar el gasto de energía aumentando la actividad física, por ejemplo mediante el ejercicio, en especial el cardiovascular.
  • *Acelerar el ritmo metabólico para que el organismo gaste más calorías, y por tanto grasa, con todas sus actividades diarias.
  • *Controlar a la baja los niveles de glucosa en sangre, mediante el ejercicio y la dieta.
  • *Moderar la presencia en la alimentación de los hidratos de carbono almidonados y feculentos, así como los de alto índice glucémico.

A estas alturas deberías saber que para conseguir reducir los niveles de adiposidad es necesario llevar una dieta sensiblemente baja en grasas saturadas y azúcares, al tiempo que se aumenta la cantidad de ejercicio tanto muscular, para incrementar la masa muscular (que por cierto constituye un buen consumidor de calorías y activador del metabolismo), como el aeróbico, que acelera la reducción de los depósitos de grasa porque deriva el combustible de ella y de paso acelera el ritmo metabólico.

Ahora bien, existe un producto que es sumamente eficaz para reducir los niveles de adiposidad subcutánea, al tiempo que impide su nueva formación y además mejora sensiblemente la masa muscular. Se trata del TH101 de Future Concepts.

La clave del éxito de este producto es que su concepción es multidimensional y actúa sobre distintos frentes metabólicos y orgánicos que desembocan en la reducción de la grasa y en el aumento del músculo seco.

La precisa y perfecta combinación de 12 ingredientes naturales que actúan en sinergia los unos con los otros, crean un entorno metabólico idóneo y decisivo para alcanzar esos objetivos.

La tremenda eficacia del TH101 se fundamenta en sus acciones sobre varios ejes fundamentales:

  • *Activa la glándula tiroides que es el regulador maestro del rimo metabólico, de manera que se dispone de más energía y se queman mejor las calorías.
  • *Permite cambiar la fuente de energía preferente que usa el cuerpo, pasando de la glucosa a los ácidos grasos, activando así el uso preferente de la grasa acumulada como combustible. Así toda actividad contribuye a reducir los niveles de grasa.
  • *Aumenta la termogénesis o temperatura corporal. Ese ligero aumento constituye un modo seguro de gastar muchas más calorías al cabo del día, incluso sin hacer ejercicio, o sea hasta en reposo.
  • *Controla y regula los niveles de azúcar en sangre, evitando tanto las subidas, que generan luego caídas de energía y generación de tejido adiposo, como las bajadas que provocan hambre sobre todo de alimentos dulces.
  • *Bloquea la transformación de la glucosa en ácidos grasos de reserva, es decir de adiposidad, fomentando su conversión en glucógeno. En la práctica significa que los excedentes de glucosa que el cuerpo no queme para producir energía, en lugar de acabar como grasa corporal, pasan a ser glucógeno o se eliminan.
  • *Favorece el drenaje de los líquidos subcutáneos y activa la función diurética.
  • *Posee un ingrediente especial que protege y mejora la creación de tejido muscular.

Es cierto que la mayoría de suplementos que existen para acelerar la pérdida de grasa no son eficaces, o apenas producen algún efecto y si acaso por muy poco tiempo, pero eso es porque su diseño y composición no atacan la raíz de los distintos procesos que llevan a la creación del tejido adiposo.

En cambio, los 12 ingredientes botánicos y naturales que forman el TH 101 atacan cada aspecto del problema y lo resuelven de modo impecable y eficaz, siendo más y más efectivo con su uso, porque acaba regulando el metabolismo para que éste produzca energía a partir de la grasa subcutánea y luego bloquea su nueva formación.

Acción: Procura incorporar el TH 101 a tu programa de nutrición y en poco tiempo notarás más energía, verás reducir ostensiblemente los acopios de grasa al tiempo que verás como los músculos se endurecen y adquieren un aspecto fenomenal.

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