El teletrabajo, ¿acabará afectando a los problemas de espalda?

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El portal de empleo DirectApply ha elaborado un perfil, un boceto, una versión virtual de los trabajadores en las próximas décadas, cuando se espera que el teletrabajo esté totalmente integrado en la actividad económica.

Para ello la empresa se ha puesto en contacto con varios científicos tratando de descubrir cómo será el cuerpo medio de un teletrabajador en el año 2045. El resultado de sus predicciones es pesimista, por la pérdida total de salud y los riesgos a los que se enfrentan estos profesionales.

¿Cómo serán los trabajadores del futuro?

Una recreación realizada por esta empresa muestra a una persona adulta de mediana edad con arrugas, obesidad o sobrepeso muy evidente, ojeras marcadas y ojos rojos por pasar muchas horas frente al ordenador e incluso pérdida de cabello por no tener contacto directo con el sol.

Además, a esto se suma una mala postura conocida como cifosis cervical que se manifiesta a través de la torsión de la columna vertebral y episodios constantes de lumbalgia. Con respecto a los problemas de columna uno de los más graves puede ser la espondilolistesis vertebral, que consiste en el desplazamiento de las vértebras.

El término hace referencia al desplazamiento de estas piezas óseas que acaban generando más inestabilidad en la columna. Por norma general, los síntomas de desplazamiento vertebral se manifiestas a través de estrés y dolor crónico a largo plazo que, si no se detecta a tiempo, puede dar lugar a parálisis en las piernas y en las funciones de la vejiga y el intestino.

Estos problemas vertebrales pueden llegar a ser muy graves y, aunque las causas que los ocasionan guardan más relación con cuestiones hereditarias y la práctica inadecuada de deporte a nivel muy competitivo, mantener posturas poco sanas durante muchas horas acaba incidiendo en otros problemas de espalda muy peligrosos.

¿Cómo poner solución a los problemas derivados del teletrabajo?

El confinamiento tan estricto que vivió España durante la primavera impulsó de manera obligatoria el teletrabajo. Todavía hoy son muchos empleados los que están ejerciendo sus funciones profesionales a través de este formato, algo que ya se venía potenciando desde hace un tiempo.

En este nuevo escenario, las administraciones y la patronal de empresarios, así como los sindicatos, tratan de arbitrar fórmulas para dar transparencia a los gastos que han de cubrir los empleados y cuáles los empresarios.

Más allá de estas cuestiones, a muchos empleados les ha llegado el teletrabajo como algo totalmente novedoso, sin estar preparados para ello por: falta de espacio en casa, de material, conectividad insuficiente y otros problemas. Con las empresas ha ocurrido algo similar, muchas de ellas han tenido que actualizarse y avanzar en su proceso de transformación digital para adaptarse a esta nueva realidad.

Con respecto a la espondilolistesis, así como otros graves problemas de espalda, podemos encontrar una solución y tratamientos eficaces a través de la fisioterapia. Esta disciplina es imprescindible para actuar de manera reparadora pero también preventiva. Además, a esto hay que añadir correctos hábitos posturales y una vida alejada del sedentarismo, especialmente cuando se trabaja desde casa, pues los desplazamientos se reducen casi en su totalidad.

¿Cómo equiparse en casa para teletrabajar?

Los expertos en salud laboral recomiendan adquirir equipamiento de calidad para trabajar de manera cómoda en casa. El primer aspecto imprescindible es tener un espacio propio en casa destinado solo a esta tarea, pues eso va a incidir en mayor productividad y menor número de interrupciones.

Conseguido esto llega el momento de tener un asiento regulable, con respaldo cómodo, apoyar los pies sobre el suelo o sobre un reposapiés pero que las rodillas se mantengan al mismo nivel que las caderas y formen un ángulo de 90 grados con la parte inferior de las piernas.

El ordenador ha de tener también una altura regulable y ha de situarse a unos 45 centímetros de distancia, a la misma altura de los ojos. El escritorio, sin inclinaciones, para que los hombros estén también relajados.

La jornada laboral, que puede ser de hasta ocho horas continuadas, implica hacer pausas periódicas. En esos pequeños descansos debemos caminar, levantarnos, estirar las piernas, todo para que músculos y articulaciones no queden entumecidas.

En este conjunto de consejos aparece también la práctica de ejercicio físico. Pero en verano hay que prestar especial atención a esta actividad. Es recomendable no salir de casa en las horas punta, entrenar en el propio domicilio si no queremos exponernos al sol y sobre todo, hidratarse correctamente y llevar una dieta equilibrada y ligera, sin muchos alimentos complejos de digerir.

El teletrabajo acabará imponiéndose en los próximos años, pues sus ventajas son superiores a sus inconvenientes, tanto para los empleados como para las empresas y también como elemento beneficioso para el medio ambiente, por la reducción de la contaminación.

Sin embargo, esta dinámica creciente implica problemas asociados a los que hay que poner solución, de modo que pasar más horas en casa no ha de asociarse a dejar de tener un estilo de vida activo.

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