El flyer publicitario, estrella en las distancias cortas

Si existe un soporte publicitario capaz de mantener su eficacia incluso en estos tiempos en los que lo digital parece convertirse en la primera opción, ese es el flyer o volante publicitario. Su gran versatilidad lo convierte en un complemento a las campañas de marketing en la red: eso sí, si quieres que la inversión que hagas en imprimir flyers sea verdaderamente eficaz, hay unos cuantos detalles que no debes obviar. A continuación te contamos cómo sacarle el máximo partido.

El diseño es primordial

Sabemos que hay horas y calles concretas donde es más que probable que acabemos con un buen puñado de flyers en la mano, sin saber muy bien qué nos ofrece cada uno. Por este motivo, es crucial que el diseño de nuestro flyer esté bien estudiado.

En primer lugar, no conviene saturarlo de información. Sin duda, nuestros datos de contacto no pueden faltar, pues de nada sirve ofrecer el diseño más rompedor si los clientes no saben cómo llegar a nosotros. Sin embargo, no siempre es necesario describir con demasiadas palabras aquello que ofrecemos. Con incluir nuestro nombre y logotipo, dirección, teléfono y correo electrónico, más una descripción sucinta de los servicios que queremos promocionar o la oferta en la que estamos haciendo hincapié, suele bastar.

También es básico que al cliente (potencial o no) le quede claro cuál será la vigencia de la oferta o en qué fecha se ofrecerá la promoción. Y un apunte importante: recuerda siempre pasar el corrector ortográfico; al fin y al cabo, queremos que nos recuerden por hacer las cosas bien y con profesionalidad, no que nuestra publicidad se convierta en un meme por lo contrario.

Por lo que respecta a las imágenes, no podemos olvidar que la resolución es vital (al menos 300 ppp); si fuera menor, el flyer podría verse pixelado y hay pocas cosas que queden peor en la publicidad impresa. Por otra parte, las imágenes deben ser lo suficientemente llamativas como para atraer la atención de quienes reciben el volante publicitario, pero no hasta el punto de resultar estridentes o chabacanas. Además, debemos mantener la coherencia con nuestra imagen de marca habitual, de forma que las imágenes utilizadas puedan asociarse con nosotros fácilmente.

Otros aspectos fundamentales: cuándo, dónde y cómo

Los aspectos relativos al diseño ya han quedado más o menos claros. Sin embargo, el momento de la entrega del flyer es tan importante o más como lo anterior. Por ejemplo, entendemos que, para promocionar la «hora feliz» de un establecimiento hostelero, debemos entregarlos con poca antelación. Sin embargo, para otro tipo de promociones, resulta más práctico hacerlo en horas de bastante tránsito, pero no al mismo tiempo que nuestra competencia, si podemos evitarlo. De lo que se trata es de captar la atención de los viandantes y, cuando toca luchar con quienes pretenden lo mismo que nosotros, se vuelve mucho más complicado.

La persona que reparte nuestros flyers también es esencial, pues es quien se va a encargar de abordar a los potenciales clientes y también forma parte de esa primera impresión que se llevarán de nuestra empresa. Por ello, debe ser agradable y cercana, pero sin intimidar ni agobiar. En ocasiones habrá quienes no quieran llevarse nuestros folletos: no pasa nada, otras personas sí lo harán. No es buena idea ser insistentes, pues puede que consigamos el efecto contrario al que buscamos.

En suma, el flyer sigue erigiéndose como un arma publicitaria tan pequeña como poderosa. Si sabemos jugar bien nuestras cartas y elegimos bien el diseño, el momento y el lugar para su entrega, seguro que atraemos a más clientela de la que imaginamos.

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