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¿Qué es la teledetección y para qué sirve?

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La teledetección, también denominada como observación remota, es un tipo de tecnología geoespacial que capta la radiación electromagnética emitida y reflejada, bien de una fuente natural o la que se genera de forma artificial, en distintas partes de nuestro planeta, como la tierra, las masas de agua o la atmósfera. Esto sirve para detectar las características físicas de una zona o elemento sin tener que estar físicamente presente en él, además de ayudar a controlar posibles cambios.

Para recopilar los datos de dicha radiación electromagnética, los aviones y satélites cuentan con 2 tipos de sensores en función de su uso: sensores activos y sensores pasivos.

¿Cómo funciona la teledetección?

Los sensores activos y pasivos se encargan de captar la radiación electromagnética, la diferencia entre ellos es su modo de funcionamiento. Los sensores activos tienen la capacidad de emitir energía por sí mismos, por lo que, normalmente, emiten y captan la energía que ellos mismos emiten y tienen la capacidad de funcionar sin sol. Entre los ejemplos más típicos de esta opción está el Lidar.

Los sensores pasivos, por su parte, no pueden emitir energía y su funcionamiento se basa en captar la radiación que emiten otras fuentes, siendo la luz solar la más frecuente. Al no emitir su propia energía, están sujetos al ciclo día/noche para poder funcionar. Se consideran sensores pasivos a aquellos como dispositivos de carga acoplada, radiómetros o infrarrojos.

Para entender mejor cómo funciona la tecnología geoespacial y ver su aplicación en diferentes sectores, visite https://eos.com/es/.

¿Para qué se usa habitualmente la teledetección?

Cartografía de uso del suelo

Los datos geoespaciales se usan de forma frecuente en actividades relacionadas con el suelo y su distribución. Las imágenes de satélite permiten ver el patrón actual de uso del suelo y, al usarse varias imágenes, controlar los cambios que se van produciendo a lo largo del tiempo.

Esta información es útil para los administradores locales y regionales, ya que tienen a su disposición datos sobre la cantidad de carreteras de una zona y el estado del asfalto, para delimitar zonas o para planificar proyectos de ingeniería civil.

Silvicultura y el cambio climático

Los incendios forestales son una gran preocupación en muchos países del mundo cuando llega el verano, especialmente ahora que se puede apreciar de forma clara los efectos del cambio climático.

La teledetección es útil para alertar a los bomberos y guardabosques lo antes posible, indicando además el foco de origen de dicho fuego, para intentar minimizar el daño causado, lo que supone un gran ahorro de tiempo y dinero. Además, la teledetección también sirve para estimar los daños provocados por un incendio, así como detectar cambios en las condiciones climáticas en una determinada zona.

Gestión de desastres naturales

Los incendios forestales no son el único tipo de desastre natural al que tiene que hacer frente el hombre. Terremotos, lluvias torrenciales, tsunamis, tornados y huracanes o grandes tormentas producen cada año decenas de victimas y cuantiosos daños materiales. Dichos eventos, en la mayoría de los casos, no pueden evitarse; sin embargo, si puede minimizarse el impacto que producen.

La teledetección es parte en la gestión integral de catástrofes naturales en todas sus fases, desde la detección hasta la reconstrucción posterior de la zona, pasando por prevención, preparación y despliegue de los equipos de ayuda. Esto es posible gracias a la información sobre grandes áreas que se puede obtener, en muchos casos en un intervalo corto de tiempo.

La importancia de la teledetección

Recoger datos de zonas de difícil acceso, remotas o, incluso, peligrosas sin ayuda de la teledetección es costoso en términos de dinero y tiempo. Además, la recogida de datos no perturba la zona de ninguna manera, por lo que, por ejemplo, se puede controlar el deshielo y cómo afecta a los desplazamientos de los osos polares sin que los animales vean afectada su rutina.

Además, los datos recogidos mediante teledetección tienen múltiples aplicaciones, que van desde la previsión meteorológica hasta la generación de tendencias. Muchos de estos datos dan una perspectiva global de la situación y un nivel de conocimiento que, de otra manera, sería impensable obtener.

El futuro de la teledetección

Esta tecnología se ha ido perfeccionando durante años hasta convertirse en parte de la vanguardia en ingeniería e investigación. Cada vez es más frecuente que las soluciones geoespaciales incluyan inteligencia artificial o aprendizaje automático en el análisis de datos, haciendo que los investigadores dispongan de información en forma de mapas 3D, análisis detallados, predicciones y estudios que habrían llevado decenas de horas de trabajo.

La evolución pasa actualmente por elaborar conocimiento a escala local, de modo que los responsables de áreas pequeñas puedan mejorar la capacidad de la zona, pero dado el potencial de esta tecnología, es difícil prever que usos se le dará a medio-largo plazo.

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