Por qué las oposiciones a correos sacarán de la crisis a miles de personas en 2020 y 2021

oposiciones a correos

La crisis del COVID-19 ha obligado a más de medio millón de personas a solicitar el Ingreso Mínimo Vital (IMV) en España. Ha empujado a cuatro millones de trabajadores (uno de cada cuatro) a los ERTE (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo). Ha forzado a 1,12 millones de autónomos (uno de cada tres) a echar el cierre. Los expertos auguran un rebrote de coronavirus después del verano. O sea, más crisis, más paro, más penurias… Ante semejante horizonte, las oposiciones a correos pueden ser una salida vital para miles de opositores en las próximas convocatorias de 2020 y 2021. Les decimos por qué.

Por qué las oposiciones a correos sacarán de la crisis a miles de personas en 2020 y 2021 se explica por el aumento de la demanda de sus servicios en todas sus modalidades.Son 3.421 las plazas ofertadas en esta próxima convocatoria de 2020 y se estima que habrá otro número razonablemente alto de plazas para la OPE (Oferta Pública de Empleo) que se convocará para el próximo año 2021.

Aun así, los funcionarios del Cuerpo de Correos no dan abasto de trabajo, ya que la demanda de sus servicios se ha multiplicado de forma exponencial, en gran parte debido a la pandemia.

Trabajo seguro frente a incertidumbre laboral

Sacar una plaza en las oposiciones al Cuerpo de Correos es tener el “modus vivendi” asegurado para toda la vida, salvo que sobrevenga alguna adversidad considerable o nosotros incurramos en una falta muy grave, que no sería lo normal en ninguno de los dos casos. Y tener el sustento de un sueldo a fin de mes asegurado de por vida es hoy mejor que si nos toca la lotería.

En la actualidad, en España hay más de nueve millones de parados, la mayoría de los cuales deben su situación a la crisis desencadenada por la pandemia del COVID-19.

Se han declarado Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), que han afectado a unos cuatro millones de trabajadores. Muchos de estos temen perder su empleo si los que hoy son ERTES que les afectan se convierten en ERE (Expedientes de Regulación de Empleo) que los ponga “de patitas en la calle” sin más, porque en un ERE se llama “Regulación” a lo que en realidad es pura y simple “destrucción” de puestos de trabajo en las empresas. Y entonces, muchos de estos empleados “regulados” se verán abocados al paro de larga duración, a veces un paro definitivo.

Lo duro vendrá en otoño

Siendo ya difícil la situación socioeconómica y laboral actual, el futuro es aún más desalentador. Tradicionalmente, el verano dinamiza el mercado laboral, incluido el de este año, por lo que amortigua el golpe de la crisis desencadenada. Pero lo duro vendrá en septiembre y octubre, cuando acabe el periodo turístico estival.

Entonces, muchos comercios, restaurantes y empresas de servicios “de temporada” volverán a echar el cierre. Además, los expertos predicen que se va a producir un segundo brote de coronavirus, que en su opinión será mucho más virulento y devastador que el primero, desatado la primavera pasada.

El Gobierno ya ha dicho que, llegado el caso, no descarta un nuevo confinamiento de la población bajo otro Estado de Alarma. Y la economía quedaría, en esta forma, completamente paralizada… Otra vez… La segunda vez en menos de un año, que pasará a los anales de la Historia fiel al refrán: “año bisiesto, año siniestro”.

La crisis como oportunidad

La pandemia del COVID-19 nos ha encerrado en casa durante meses, sí. Nos ha impedido desarrollar con la normalidad habitual cualquier tarea de nuestra vida cotidiana, sí. Pero también nos ha obligado a buscar todo un abanico de posibilidades alternativas, a las que recurrir para seguir viviendo y, consecuentemente, nos ha abierto las puertas de ese universo digital que ya sabíamos que existía, sí, pero al que no hacíamos demasiado caso.

Como no hay mal que por bien no venga, y de cada crisis podemos sacar una oportunidad, digamos que el COVID-19 nos ha sacado de nuestra “zona de confort” y nos ha obligado a reciclarnos; a cambian algunos de nuestros hábitos, sobre todo los de comunicación y consumo.

De hecho, el confinamiento nos ha llevado al teletrabajo, fórmula de desempeño que antes sólo utilizaba un siete o un ocho por ciento de los profesionales y a la que ahora recurren más del treinta por ciento de las plantillas. O lo que es lo mismo: casi el cien por ciento de aquellas compañías que, teniendo infraestructura tecnológica suficiente para que sus empleados pudieran funcionar “en remoto”, sin embargo, antes apenas lo hacían.

Correos como salida

En los hábitos de consumo ha sucedido lo mismo. El comercio electrónico ha crecido más de un treinta por ciento en España en los meses de confinamiento y el volumen de negocio que ha movido ha superado con creces a las compras en tiendas físicas. Los motivos eran obvios durante el Estado de Alarma. Pero ahora que en la mayoría de España los ciudadanos han recuperado su libertad de movimientos, aunque sea con mascarilla, solución hidroalcohólica y distanciamiento social, el fenómeno de las compras online no ha aflojado el ritmo.

El comercio electrónico se ha implantado y está dispuesto a quedarse. La población española lo ha asumido como un hábito más en sus decisiones de consumo, y a veces hasta lo prefiere a la visita presencia a cualquier tienda. Esto implica un aumento en la demanda de los servicios de logística, y es aquí donde el cuerpo de correos juega un papel esencial.

Digamos que quien saque una plaza por oposición en correos tiene trabajo asegurado para el resto de su vida. Correos es una empresa en continua renovación, que ha sabido reinventarse para adaptarse a los nuevos tiempos, dentro de un sector cada vez más competitivo.

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