No es broma: la alegría cura |

No es broma: la alegría cura

En ti hay un OPTIMISTA; la ciencia te enseña a liberarlo para ser más seductor, inteligente y sano

El neurólogo portugués Antonio Damasio, asegura que lo que toda la vida se ha conocido como “tristeza” –y ahora son “emociones negativas”– nos hace más vulnerables a las enfermedades. Al contrario, las “emociones positivas” no sólo las evitan, sino que aceleran su curación.

Que el buen humor es bueno para la salud se ha comprobado en el laboratorio, y ha dado lugar a una especialidad médica: la psiconeuroinmunología.

Pero, ¿qué es el humor? ¿Qué nos hace reír?

Según una investigación de 8 años realizada por el psicólogo (y mago) Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido), de lo que se ríe todo el mundo es de un chiste que eligió entre 40.000 a base de votaciones online.

Dos cazadores van por el monte y, de pronto, uno de ellos se desploma. Su compañero coge el móvil y llama a urgencias: “¡Mi amigo está muerto! ¿Qué hago?” “Tranquilo”, contesta la operadora. “Lo primero es asegurarse de que su amigo está muerto.” Se oye un disparo. De nuevo al teléfono, el cazador: “Vale, muy bien, ¿y ahora qué?”.

El médico Norman Cousins no llegó a catar esta “píldora de la felicidad” que es el humor, pero ya había dado en 1969 con la farmacia entera. Enfermo crónico de  espondilitis, decidió “medicarse” cada día viendo películas de los Hermanos Marx.

El resultado –reducir casi del todo los dolores– fue tan espectacular, que inició una línea de investigación. Tras él hubo cientos de experimentos que corroboran sus teorías. En 2002, 21 niños de entre 8 y 13 años de un colegio estadounidense tuvieron que meter las manos en agua helada hasta que no pudieran más; aguantaron más los que estaban viendo una comedia televisiva

La Alegría Cura

Y no todo es efecto de la endorfina (responsable de la anestesia natural del cuerpo, y de la sensación de placidez), como se creía.

Los buenos pensamientos tienen efectos concretos en el sistema inmunitario. Las madres con el ánimo más alto segregan mucha más inmunoglobulina A, lo cual no sólo las “vacuna” contra resfriados y gripes, sino que transmiten este escudo a sus bebés por medio de la leche materna. En cambio, las madres que presentan menores niveles de inmunoglobulina A en los partos están más débiles en las seis semanas posteriores (un beneficio “de la leche”).

Los que tienen buen humor tienen altos niveles de inmunoglobulina A también en la saliva, lo que protege de infecciones respiratorias.

Esther M. Sternberg, del Instituto Nacional de Salud Mental de EEUU, investiga cómo el cerebro y el sistema inmunitario se comunican para burlarse de las infecciones y enfermedades.

El secreto está en eliminar el estrés. “Cuando el sistema inmunitario termina de aniquilar a un invasor con compuestos que producen inflamación, el cerebro envía cortisol (la hormona del estrés) para desactivar dicha respuesta inflamatoria y hacer que el cuerpo vuelva a su estado normal, homeostático”.

Pero si el organismo no cesa de enviar alertas a los anticuerpos y demás “soldados”, el sistema inmunitario continúa en marcha, se desgasta y no abarca todo el trabajo. O sea, nos ponemos en riesgo continuo de enfermar.

El estrés, además, puede hacerte engordar implacablemente. En altos niveles provoca que el cuerpo fabrique cortisol, una hormona generada en las glándulas suprarrenales que es impulsora del apetito. Y si la generación de cortisol es crónica, estimula la acumulación de grasa en el abdomen, una grasa muy peligrosa que se deposita también en las vísceras.

Estar de buen humor y reír significa, por tanto, protegerse contra la obesidad.

En el optimismo se nos ve venir desde pequeños.

Haz la prueba: coge la foto de tu orla de fin de carrera y observa quiénes sonríen sinceramente y quiénes lo hacen por orden del fotógrafo. En la Universidad de California en Berkeley lo comprobaron, y resultó que la gente más sonriente había tenido matrimonios más estables y duraderos. Algo similar pasa con el sexo.

El buen humor del “pretendido” activa las áreas del cerebro que se ocupan del placer, el afecto y las emociones, con lo que está más receptivo a todo lo que significa ser seducido. Y en el donjuán mejora la creatividad al hablar, dilata las pupilas y fomenta involuntariamente los gestos amigables y de galanteo. Sea cual sea nuestro papel en el juego amoroso, nos hace más seductores. Pero además, uno de los grandes beneficios que atesora el buen humor es que puede evitar que a nuestro jefe le piten los oídos.

Quien lo sabe es el fundador de The laugh remedy (El remedio de la risa), Paul McGee. Este psicólogo lleva 20 años estudiando los problemas de comportamiento y relación en el ámbito laboral.

Sus técnicas están encaminadas a mejorar la comunicación del individuo consigo y con los demás. Y en eso, el humor es irreemplazable.

Fuente: Quo.es

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