Escorts femeninas, mucho más allá del sexo

Dicenque laprostitución es el oficio más antiguo del mundo,una leyenda que para nada es cierta pero que ha quedado en elsubconsciente de la sociedad como si realmente lo fuera. Pero aun sinser cierta, nadie duda de que ofrecerservicios sexuales a cambio de remuneración económica,o de cualquier otro tipo, forma parte de nuestra realidad desde hacemilenios.

Laprostitución femenina está más extendida que la masculina, otrarealidad de la que nadie duda, pero esto no significa que laprostitución masculina no exista. Dejando a un lado dilemas moralesy la eterna discusión sobre la idoneidad de esta profesión, hoy noscentramos en otro tema de debate, ¿eslo mismo la prostitución que ejercer como escort?

¿Qué encontrarás en este artículo?

Lasdiferencias entre la prostitución y los servicios de acompañamientoy escort

Eltérmino escort se utiliza de manera habitual como sinónimo deprostitución,pero en realidad esto se aleja un poco de la realidad, pues solocomparte ciertos aspectos de verosimilitud.

Eltérmino escort noprocede del latín, como la mayoría de las palabras del español,sino que es un término prestado de la lengua inglesa.Así, es habitual que en lengua inglesa a las prostitutas se lesdenomine entre otras palabras, escort.

Loprimero que pensamos de una prostituta,insistimos, también hay hombres que ejercen la prostitución, es queson personasque ofrecen servicios sexuales,en muchas ocasiones vestidas de manera provocativa para así ganarclientes.

Cuandopensamos en una escort, la sensación es prácticamente la misma,pero existen una serie de matices que lo diferencian. Laescort comparte con las prostitutas la posibilidad de ofredcerservicios sexuales, pero sus competencias van mucho más allá.

Un modode clasificar bien esta profesión es que son chicasde compañía que basan sus servicios en el erotismo, pero no siemprehan de practicar sexo con el cliente,al contrario que las prostitutas, cuyos servicios se limitan a lasrelaciones sexuales.

Asímismo, existe otra diferencia muy relevante, las tarifas a pagar. Unaescort suele ser más cara que una prostituta,de ahí que con frecuencia alas escorts se les denomine prostitutas de lujo.

EnMéxico, una escortdfpuede tener una tarifa horaria de unos 200 dólares estadounidenses,si bien hay escortsmás económicas y otras que incluyen tarifas mucho más elevadas.Las escortscdmxson, por lo general, más costosas que contratar servicios deprostitución.

Elaspecto económico no quiere decir que la contratación de escortssea una actividad exclusiva al alcance únicamente de bolsillosacaudalados, sino que loque se pretende remarcar es la naturaleza más sofisticada y lujosade una escort.

En unasociedadde consumocomo la actual, el precio de los servicios y productos varía segúnlas posibilidades y gustos de cada uno, de modo que quienes vendenproductos o sus propios servicios deben personalizar sus ventas,diferenciarse de la competencia.

La elegancia y discreción de los servicios de acompañamiento

Trasla contratación de una escort hay mucho más que acompañamientoy, atendiendo al caso, servicios sexuales, pues las escorts estánligadas de algún modo a la elegancia y la discreción. Sonprofesionales, tanto ellas como ellos, del acompañamiento y de lasreglas sociales de protocolo y saber estar.

Muchasprofesionales de este oficio son a su vez personas con unagran capacidad intelectual y sobrada formaciónque son capaces de mantenerconversaciones interesantes y acompañar a sus clientes a cualquierlugar de lujo.

Aunquesuene sorprendente, en muchos casos los servicios de una escort no secontratan pensando exclusivamente en el sexo, sino que importa máseste condicionante social y de acompañamiento que los propiosservicios sexuales. Muchos clientes deciden contratar escorts parateneruna compañía amable, cariñosa y simpática,que sepa escuchar y que actúe como amante, claro está, pero queesto vaya más allá del comportamiento estrictamente sexual.

Comovemos, las escorts prestan servicios que van más allá del sexo,hasta el punto de que laactividad sexual no es ni siquiera su cometido más relevante.No obstante, esto no impide que se siga relacionando la prostitucióncon la actividad de las escorts, pues muchas escorts llegan hastaeste estatussocialascendiendo desde la prostitución, convirtiéndose en prostitutas delujo.

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