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El origen de algunas de las expresiones más populares

expresiones populares

El español es una lengua muy rica en expresiones. A menudo, y sin tener conciencia de ello, solemos usar frases hechas a las que atribuimos un significado, conocido por la mayoría, pero del cual desconocemos su origen. Muchas de ellas han pasado de generación en generación y en este artículo trataremos de explicar el origen de aquellas más populares y que tienen un nacimiento curioso.

Un ejemplo de ello es la popular “ponerse las botas” cuando alguien está disfrutando una gran comida o de una cierta opulencia económica. Esta tiene sentido si nos remontamos a la época medieval, cuando las botas solamente las usaban aquellas clases sociales más altas, mientras el pueblo llano usaba simples alpargatas. También de la misma época proviene el “meterse en camisa de once varas”, cuando alguien se complica demasiado la existencia. Vara era una unidad de medición menor al metro, por lo tanto, once varas era vestir de manera muy holgada y de manera incómoda.

La influencia de la iglesia, la historia y del ocio

La iglesia es una de las instituciones más importantes de la historia y, aunque su nivel de popularidad actual no es el de antaño, se siguen usando expresiones que le hacen directamente referencia. Una de ellas es el “estar a dos velas”, cuando alguien está en una mala racha económica o de relaciones amorosas. Esta nació en los velatorios, cuando el número de velas iba en relación con la capacidad adquisitiva del difunto. El popular “me lo ha contado un pajarito” también tiene su origen en la Biblia, donde algunas aves eran portadoras de noticias y mensajes, algunos de ellos cargados de secretismo.

estar a dos velas

Relacionando religión e historia cabe comentar “a buenas horas mangas verdes”. Esta frase se suele usar cuando algo muy esperado llega tarde o cuando ya no hace falta. Su origen data del reinado de Isabel la Católica y la Santa Hermandad cuando se contaba con un cuerpo de policía, que vestía un traje con mangas verdes, que tenían la fama de llegar tarde a todos los altercados cuando estos ya estaban solucionados. Desde el siglo XV esta expresión se ha mantenido.

Más doloroso es cuando algo “cuesta un ojo de la cara” o, lo que es lo mismo, tiene un precio muy alto. Esta proviene del periodo conquistador, cuando Diego de Almagro perdió un ojo en la conquista de Panamá a causa de una flecha disparada por un indígena. Cuando regresó a España le comentó al emperador Carlos I lo sucedido y formuló esta frase que ahora se ha hecho muy popular.  

El mundo del ocio, como el de los juegos de casino, también ha dado nacimiento a numerosas expresiones que se usan a diario en nuestra sociedad. Ejemplo de ello es “jugar bien sus cartas”, adaptada del mundo del póker y que se emplea para describir cuando una persona actúa con astucia en un momento delicado; o “no va más”, procedente de las casillas rojas y negras de la ruleta para referirse a una situación en la que ya no se puede intervenir.

Localismos populares

Otras frases hechas tienen su origen en poblaciones concretas y, poco a poco, se fueron expandiendo por la Península Ibérica. Una de ellas es el “vete a hacer puñetas”, para mostrar enfado y dar por concluida una conversación. Nació en Madrid a principios del siglo XIX cuando literalmente se hacían puñetas, los bordados de las togas. Antes era una práctica que requería de mucha paciencia y precisión y, además, era un trabajo propio de las personas presas.

Otro curioso es el “estar en Babia”. Babia es una localidad de la provincia de León en la que la realeza de la Edad Media solía practicar la caza y evadirse de sus problemas. Entonces, los cortesanos que quedaban en el reino debían ocultar los problemas hasta que volviera el rey y su séquito. Ahora se usa para definir a alguien que está distraído o ajeno a aquello que sucede. Antes, era una manera de ganar tiempo.

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