Máquinas enfundadoras para frutas y verduras: qué son y cómo funcionan

Si trabajas con fruta y verdura, ya lo sabes: puedes tener una selección perfecta, un buen calibrado y una logística decente… y aun así perder tiempo y dinero en el último tramo, el envasado.
Ahí es donde entran las máquinas enfundadoras: equipos que introducen el producto en una funda (malla, film o bolsa), lo cierran y lo dejan listo para etiquetar, encajar y enviar.
¿Qué es exactamente una máquina enfundadora?
Una enfundadora es una máquina diseñada para envasar frutas y verduras en un formato concreto de funda y cerrarlo de forma automática y consistente. Suelen trabajar integradas en una línea de confección y se alimentan desde una cinta o tolva, reciben el producto ya pesado (o contado) y lo presentan en un envase uniforme. Dependiendo del modelo, puede hacer desde formatos sencillos y rápidos hasta paquetes con impresión, etiqueta, asa y trazabilidad.
Tipos de enfundadoras más comunes
No todas hacen lo mismo ni sirven para lo mismo. Elegir bien el tipo es media vida.
Enfundadoras de malla
Son las más habituales en productos como cítricos, patata, cebolla, ajo o castaña. La malla tubular permite que el producto respire, se vea y se conserve mejor en ciertos casos. El cierre suele hacerse con clip, grapa o sistemas similares.
Lo bueno: ventilación, presentación clásica, menos condensación y buena relación coste/resultado.
Lo no tan bueno: protegen menos frente a golpes que otros formatos y el acabado depende mucho del ajuste de tensión y del consumible.
Enfundadoras con film (envolvedoras/flow-pack)
Aquí el producto se envuelve con una lámina que luego se sella. Se usa cuando buscas más protección, un acabado más “premium” o un envase que controle mejor la humedad. Es frecuente en ciertos tomates, bandejas, uvas y otros formatos de presentación.
Lo bueno: buena protección y sellado uniforme, además de opciones de materiales barrera.
Lo no tan bueno: si el producto necesita respirar, hay que acertar con microperforado y parámetros; si no, la condensación te puede fastidiar la fiesta.
Enfundadoras de bolsa preformada
La bolsa ya viene hecha y la máquina se encarga de abrirla, introducir el producto y cerrarla. Este sistema se usa mucho cuando quieres un formato muy concreto, impresión cuidada o bolsas con asa.
Lo bueno: acabado muy uniforme y buena imagen de marca.
Lo no tan bueno: el coste por envase suele ser más alto que la malla y hay que vigilar bien la calidad de la bolsa para evitar fallos.
¿Cómo funciona una línea típica con enfundadora?
En una línea de confección normal, la enfundadora no trabaja sola: forma parte de una cadena donde cada equipo le pasa el “testigo” al siguiente. Primero llega el producto desde la alimentación (tolvas y cintas), después se realiza la selección o el calibrado para separar por tamaño o calidad si hace falta. A continuación, el producto pasa al sistema que determina la cantidad final, que puede ser por pesaje o por conteo, según el formato que vendas.
Con esa cantidad ya definida, la enfundadora introduce la fruta o verdura en la malla, el film o la bolsa y realiza el cierre con el sistema correspondiente (clipado, termosellado o grapado, dependiendo del tipo de envase). Una vez cerrado, lo habitual es que el paquete pase por el etiquetado o la impresión de datos como lote, fecha o trazabilidad. En muchas instalaciones también se añade un control final, ya sea de peso o mediante visión para detectar paquetes mal cerrados o fuera de especificación.
Por último, los envases terminan en la zona de encajado, donde se preparan para paletizado y salida. La idea es simple: que la enfundadora mantenga el ritmo sin provocar acumulaciones ni paradas, porque cuando se para esta parte, se nota en toda la línea.
Conclusión
En resumen, una enfundadora no es “una máquina más”: es el punto donde el trabajo bien hecho se convierte en un producto listo para vender. Cuando el enfundado es consistente, se nota en todo: salen más unidades por hora, hay menos bolsas mal cerradas, se reduce la merma por golpes o caídas y el lineal se ve más limpio y profesional.
Eso sí, no existe la enfundadora perfecta para todo el mundo: lo que funciona de lujo para patata o cebolla puede ser un desastre con producto delicado. Por eso, la clave está en elegir el sistema (malla, film o bolsa) y una máquina que encaje con tus formatos reales, tu ritmo de trabajo y tu operativa diaria. Si aciertas, el enfundado deja de ser el típico “aquí se nos atasca todo” y pasa a ser una ventaja: menos problemas, más control y un final de línea que no te amarga la mañana.

Oscar Rodríguez, fundador de Portal de Actualidad, se dedica a informar y analizar las últimas noticias de interés general, siempre manteniendo un enfoque imparcial y objetivo. Su carrera profesional le ha llevado a colaborar con importantes medios nacionales e internacionales, cubriendo noticias de actualidad, política, economía, deportes, ciencia y tecnología, entre otros temas.
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